jueves, 28 de enero de 2016


 

Lo que muerde mi sombra

y mi desnudez

lo que siega en mi piel

un mazo de promesas

y una intemperie

a dónde va la luz

un otoño

sobre lo hirviente

del corazón

un ritmo

en su creciente espasmo

de abandono

lo que deja un trazo

y un refugio

donde domar las soledades

 


Añádeme

junta mis esferas

a lo mejor de la sílaba

Vierte la noche

en ese color

que anida el pasto

y nos anida.

Ofrece a la luz

una danza tranquila

de recuerdos

ofrécete

redobla ese mástil

donde cuelgo mi fe

donde pongo el amor

y esa bandera

que hipnotiza la noche

añade esa plegaria.

Devoto

y trae la bendición

añade mis ofrendas

y déjame en el miedo

y la nostalgia

cerraré los círculos

sagrados

de tu cuerpo

esa chispa que arde

en los silencios.

 

 

 

 

Boca que sana mi boca

en ese trazo limpio de palabras

que adormece la sombra

y un anhelo.

Boca que junta

que trae un oleaje

desmedido

boca que hierve

todo ese trazo de la luz

donde me quedo

todo ese plazo

que enajena

las tantas libertades.

Boca que llueve en mi boca

ese homenaje casto

del incienso.

Boca que junta

un desorden

y un misterio

que junta otro latido

a lo bendito del silencio.




 


Tu acierto fue amarme

cuando la luz en su desgaje infeliz

cortaba de un tajo los inviernos

y yo era la sed

lo lamido por el fuego

y la memoria

Te esperaba mi sangre

acudían mis gaviotas

a ese llamado

tú eras la fuerza

lo bendito

amparándome de mí

de los infiernos

que hay en las soledades

 

Tu acierto fue adivinarme

bajo el escombro y el rocío

bajo la fría lápida

del miedo

te esperaba mi temblor

ese pacifico vaivén

de aves y palabras

y fue lo abierto de tu mano

y la ternura

recogiéndome

trayendo un plazo

y un convite

trayendo el amor

y lo domado

y curabas las heridas

esa desazón con que la muerte premia

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Como si el silencio

se repartiera

como si la luz

se abriera a otra negrura

a otro diálogo

y fuera yo lo repetido

lo cercano a donde huir.

Como si mis manos fueran

otra respiración

otro pasto donde juntar tormentas.

 

Como si yo, tan perdida

trajera un reino

alguna pequeña maravilla  

otra manera de vendar el corazón

la luz 

en sus visiones goteantes.