domingo, 13 de diciembre de 2015


Hay tantas luciérnagas

tanta claridad en ti

que ya no importa el sol

ni la memoria

ni el trazo de la muerte

sobre el péndulo

 

Hay tanto duelo en ti

tanto diluvio

atravesando el fruto

y la codicia

 

Hay tanta noche

despoblándose

tanta lluvia en el temblor

y las palabras

Ya nada importará

más que tu sombra

y ese aire

que ordena los abismos.

 

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